Lo dejamos y todo mi mundo seguía girando alrededor de él. Yo ya habia hecho un juramento. Prometí no volver a creer en cupido. No volver a querer a nadie más. No hablar de nuevo con las miradas y sonrisas. No creer en cuentos de hadas con finales felices. No querer de nuevo. No sonreir al pensar en un chico. Pero, llegaste tú, rompiendo todos mis esquemas. Rompiendo mis juramentos. Me hiciste creer de nuevo en cupido. Me hablas con tus ojos, con tu boca. Me llamas princesa y me tratas como tal. Sonreir por todo y a la vez por nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario